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domingo, 25 de septiembre de 2011

Movimiento Estudiantil

En este ataque de sinceridad que acabo de sufrir me limitaré a expresar mi opinión como una estudiante de la Universidad de Santiago de Chile.

Me parece inaceptable lo que ha ocurrido con el movimiento estudiantil en estas últimas semana. No puede ser posible que estudiantes con consciencia social, que forman parte del movimiento educacional más grande de estos últimos años, cedan a amenazas y manipulaciones por parte de aquellas personas que se encuentran en un puesto "privilegiado".

Pensar en la calendarización de actividades académicas es, desde mi punto de vista, un error. No se han podido concretar las demandas por las cuales comenzaron las movilizaciones, y bajar paros y/o tomas sólo ayudaría a que esas peticiones sean menos escuchadas de lo que son ahora.

Es cierto que ya van cuatro meses, pero en esos cuatro meses lo único que se ha conseguido es que la ciudadanía sepa que el sistema educacional chileno está en crisis y que posee múltiples fallas. Sin desmerecer a esas personas, que nos han apoyado durante todo este proceso, los cambios que queremos lograr no los realizan estas personas, y tenemos que seguir insistiendo hasta que los "políticos" se comprometan con la causa y efectúen los cambios pertinentes al sistema.

Me parece una cobardía tremenda que nos amedrenten con la perdida de beneficios, eso es jugar sucio y demuestra que no saben como controlar el descontento de las personas. Pero también me parece cobarde dejar este movimiento estancado porque existe la posibilidad de perder el año escolar, ha habido gente que ha arriesgado su vida siguiendo sus convicciones. ¿Realmente nos creemos los hijos de Victor Jara?

¿Dónde quedó esa USACh valiente y combativa? Lo único que se puede observar ahora es un grupo de gente que sólo se preocupa por lo que pasa en su metro cuadrado, pensando en que íbamos a ser los mártires de este movimiento y llorándolo por los rincones. Los verdaderos mártires de todo esto son los estudiantes de las universidades de Antofagasta y Católica del norte, quienes fueron consecuentes con la posición que tuvieron durante todo este tiempo y decidieron no ceder ante presiones.

Sinceramente, me siento avergonzada de lo ocurrido en la universidad, de las maquinaciones y de la cobardía de sus alumnos.